Si consume nuestros productos y observa en el estuche los valores declarados para el peso neto y el escurrido (el peso del pescado que contiene la lata), habrá notado que nuestras latas van más llenas que lo que es habitual en el mercado.  Existe una normativa que reglamenta los pesos escurridos en la conserva de pescado, pero la misma sólo se refiere a los pesos mínimos.

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No es que seamos más generosos que la competencia, simplemente  creemos que dentro del compromiso global por la sostenibilidad de los recursos es necesario prestar mucha atención a los pequeños detalles. Por ello, procuramos llenar nuestras latas todo lo posible para maximizar la capacidad del recipiente sin desmedro de asegurar la necesaria presencia de una cobertura, ya sea de aceite o salsa, que garantice la calidad final del producto.

Por eso nuestro envase de atún lleva 90 gr  frente a los usuales 72 gr que es lo mínimo que permite  la normativa específica. Para ir al grano, si lo que vendemos es pescado, llenemos la lata de pescado y no de líquido de cobertura.

De esta manera aprovechamos mejor el gasto que supone toda la cadena logística pues a similares consumos energéticos estamos transportando más pescado a la vez que disminuimos el volumen de residuos metálicos y de embalajes puestos en circulación.  Así, se produce una considerable reducción en el consumo de gasoil y en las emisiones de CO2 de aproximadamente el 25%.

Como pueden ver, en la carrera por cuidar el medio ambiente cada paso cuenta. Ya no sólo se trata de utilizar ingredientes ecológicos o de respetar la fauna y flora durante el proceso de obtención y fabricación del producto, sino también en su distribución.

En Pan do Mar, intentamos que sea bienvenido todo aquello que esté de nuestra mano para cuidar el medio ambiente y a la vez mejorar el servicio de nuestro consumidor final. Nos gustaría que tuviera esto presente cuando observe nuestras latas un poco más caras que la competencia….obviamente cuesta más el pescado que el líquido de cobertura.