Dª Manuela Ventoso Fernandez se jubiló ayer después de 51 años de trabajo en la empresa. Son muchos años, no extraña que se emocionase al recibir el homenaje de sus compañeros. En su último día de trabajo y agradecida por los regalos con los que estos quisieron conmemorar la jornada, recordaba entre la alegría y la nostalgia aquellos días de 1966 cuando, todavía una niña, empezó a trabajar en una fábrica en la  casi todo se hacía a mano y la jornada se adaptaba a los  azares de las temporadas de pesca y marisqueo.

Dº Manuela ha sido testigo de la evolución de la empresa a lo largo de estas décadas y con  su trabajo ha contribuido a  su perpetuación. Ahora que empieza una  vida más tranquila, solo nos queda agradecerle su esfuerzo, confiar en que los buenos momento hayan compensado los malos, y que cuando eche la vista atrás nos recuerde, si no  con cariño, al menos con benevolencia.

 

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