Han vuelto los temporales al invierno gallego, buena excusa para bucear de nuevo en los archivos en busca de noticias sobre los tiempos pioneros del cultivo del mejillón en la ría.

GARETE, AL.- Modo adverbial usado en la frase de “ir” o “irse al garete”, que es ir la embarcación dominada por el viento, la mar o la corriente. V. Enciclopedia General del Mar

Ya fuera por la irreductible potencia  de los temporales, defectos en el diseño o simple torpeza en las tareas de anclaje y mantenimiento,  el caso es que las bateas  se soltaban con una frecuencia que llama la atención cuando se revisan los expedientes. También es verdad que unas más que otras

En la ilustración reproducimos  el reporte de averías de de la denominada LAFUENTE Nº5.

Esta batea en particular parece haber soportado una maldición que, como el judío de la leyenda, la condenaba a vagar por la ría, invierno tras invierno, entre rociones de espuma y graznidos de gaviota por vaya usted a saber que ofensa a un dios inmisericorde.

Concédaseme la licencia poética porque verdaderamente el parte de averías es todo un poema. Transcribimos

En 19-12-58 a pique

En 22/11/59 rompió amarras encallando en el Faro de Sinas

En 25/1/60 a la deriva, encallada en Rianxo

En 8/3/63 Desaparecida del fondeadero, no se sabe si se hundió o fue al garete

En 13/3/63 Se da cuenta que apareció en la Gorma, donde se hizo firme

En 27/2/65 Varada para reparar una vía de agua

En 20/2/66 A pique en su fondeadero

11/5/66 Varada en la playa del Terron

A partir de este año parece sentar la cabeza, pero en el 74 vuelve a las andadas.  Y así la anotación del 11-2-74  registra un lacónico “a la deriva”.

Y a continuación de cada desastre  la correspondiente noticia de su reposición.

La lectura de esta tarjeta arroja dudas razonables sobre la rentabilidad del negocio pero, a distancia y con otro punto de vista ¡qué buen material para un drama nórdico!

La pertinacia del artefacto  que, cual  espíritu libre o alumno díscolo,  lucha por liberarse del peso muerto que pretende retenerle alineado y seguro en el fondeadero, frente a la perseverancia del capitán de industria en fijarla en su sitio, empeñado a despecho de todo contratiempo  en imponer  orden a un mundo propenso a irse al garete.

A su imaginación lo dejamos

1 2