Mi abuelo era un hombre serio, o eso nos parecía a los nietos cuando presidía la mesa imponiendo respeto con su sola presencia, y aún siendo así de serio, no dudo que reiría de buena gana si alguien le dijera que su empresa  iba a ser utilizada como ejemplo de lectura en los libros del colegio..

Pues bien, este es el texto que uno de sus nietos se encontró en el libro de ejercicios de “Lingua” de su hija que cursa 6º de primaria. Resulta que somos un ejemplo de nuevas  iniciativas empresariales ¡Vaya honor! y ¡Vaya responsabilidad!

No sé si somos el mejor ejemplo, pero como no hay mayor pecado que decepcionar a los niños, intentaremos seguir trabajando como lo hacía mi abuelo, con seriedad y sentidiño, y algo de sentido de humor.

 

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